Cochabamba ha tenido en estas últimas décadas, diferentes rostros en su gestión municipal, y no precisamente rostros de quienes han ocupado la silla edil, sino rostros que han representado una semblanza identitaria de acción pública y municipal. Así han denotado colores y abstracciones según la orientación política y la tónica de la labor edilicia.
La gestión de Edwin Castellanos que ya ha superado los 30 días, ha dado un giro a la visión de la ciudad que queremos. Ha puesto en claro que las gestiones pasan y es la ciudad la que queda, una ciudad que debe vestirse cada cinco años de un nuevo rostro, un rostro que sólo es una máscara, una fachada, un símbolo u oropel que apenas trasluce el impulso con el que trabajaron las anteriores administraciones. Desde ese análisis se ha construido un nuevo paradigma de lo que debe ser una identidad de gestión del Gobierno Municipal de Cochabamba, una identidad que se fundamenta en un diseño conceptual y un cambio en la actitud del servidor público además de relucir el meollo de la mayor preocupación mundial: la vida y lo ambiental como un todo y su mayor factor de influencia; el clima.
La gestión Castellanos refleja eso; la vida, el ciclo de ella, la salud de la ciudad y de sus ciudadanos, pero no sólo como emblema, sino a través de una planificación donde cada uno de los actores sociales, desde las esferas funcionales, laborales e incluso pasivas, deberán asumir. La acción ciudadana es una parte de este proceso. Participar del Gobierno Municipal, ya no sólo deberá reducirse a trabajar dentro de su estructura o fiscalización, sino también deberá ser el asumir un rol donde la dinámica será permanente, así el municipio difundirá información, educará y reeducara a la ciudadanía, para hacerla parte activa de su plan de gobierno, de su identidad a partir de la problemática ambiental y de las múltiples esferas que se relacionan con ella.
Un objetivo que se irá construyendo paso a paso. Por ahora nos explican que el nuevo emblema de la gestión municipal a la cabeza de Edwin Castellanos es un símbolo en crecimiento, un “primordio foliar” de una especie arbórea propia y nativa de este valle; el “schinus molle”. La interacción de este elemento con el sol, es la fotosíntesis y el producto de ésta es el oxígeno. Así piensa interactuar el municipio con su pueblo, produciendo resultados a partir de un proceso, oxigenando las detenidas y ralentizadas practicas de las antiguas gestiones, una oxigenación que agilice la administración de lo público y reordene y reorganice la casa municipal.
El municipio es desde ahora nuestro, es parte de nuestra cotidianeidad en una construcción conjunta y diversa, dentro del marco del respeto y la urbanidad para hacer del vivir bien no una panacea sino una realidad que compatibilice hacer de Cochabamba el corazón de la madre tierra.